Resurgimiento e institucionalización de la lengua catalana

Los catalanes en particular los cerrajeros catalanes se sienten orgullosos de su lengua y es que es sonora y cantarina.

Después de la Guerra de los Segadores (1640-1659), las tierras del norte de Cataluña fueron cedidas a la corona francesa e, inmediatamente, el catalán fue prohibido en la educación y en los usos oficiales. En la Guerra de Sucesión a la corona de España (1704-1714), los territorios de la antigua corona de Aragón tomaron partido a favor del archiduque Carlos y lucharon junto a las potencias aliadas. Por ello, después de la derrota de Almansa (1707) y de la toma de Barcelona (1714) y de Mallorca (1715), los territorios de habla catalana perdieron las instituciones propias y el catalán fue excluido de la legislación y de la Administración de justicia y municipal, de la enseñanza y de la documentación notarial y de comercio.

El resurgimiento y la recuperación de la lengua

 La lengua catalana vivió un resurgimiento  literario, coincidiendo con los movimientos del romanticismo y del nacionalismo en toda Europa, su resurgir inicio simbólicamente con la publicación de la oda La Pàtria (1833) de Bonaventura Carles Aribau, y  tuvo continuidad con la producción poética, teatral y narrativa de muchos autores de Cataluña, las Islas Baleares y el País Valenciano. En la segunda mitad del siglo XIX, este movimiento dio obras de nivel universal y de  éxito popular como son las de Jacint Verdaguer, autor de los poemas épicos L’Atlàntida y Canigó; Àngel Guimerà, que otorgó nivel literario al teatro nacional con obras como Terra Baixa; Narcís Oller, autor de novelas de gran modernidad, como es el caso de La febre d’or. Santiago Rusiñol, Joan Maragall, Ignasi Iglésias, Víctor Català, Miquel Costa i Llobera, Joan Alcover, Joan Salvat-Papasseit, que incorporó el uso de los caligramas, Josep Sebastià Pons y Bartomeu Rosselló Pòrcel son algunos de los autores más populares del primer tercio del siglo XX. El catalán vuelve de nuevo a recuperar un sitial como lengua.

La institucionalización del catalán

A principios del siglo XX, en Cataluña el catalanismo político reivindicó la enseñanza de la lengua catalana y su uso en la Administración. Desde las instituciones de poder local que controló y, en especial, desde la Mancomunidad de Cataluña, Enric Prat de la Riba dio un gran apoyo institucional al catalán con la creación del Institut d’Estudis Catalans  en 1907.

La Constitución republicana de 1931 y el Estatuto de autonomía de 1932 permitieron en Cataluña recuperar la Generalidad, que el catalán fuera declarada lengua oficial y la realización de una activa política de apoyo a su enseñanza.

La dictadura y la persecución de la lengua

El régimen de Franco prohibió el uso de la lengua catalana en la educación, en la edición de libros, periódicos o revistas, la transmisión de telegramas y las conversaciones telefónicas en catalán.  A pesar de todo, la lengua catalana se mantuvo como lengua de transmisión familiar, tanto en Cataluña y las Islas Baleares, y los territorios de habla catalana.